“Si quieres, puedes… y otras mentiras de la motivación tóxica”
Vivimos rodeados de mensajes que repiten constantemente la misma idea: “si quieres, puedes”. Frases que aparecen en redes sociales, en discursos motivacionales e incluso en el ámbito educativo, y que nos hacen creer que todo depende únicamente de nuestro esfuerzo.
Aunque este mensaje puede parecer positivo, en realidad simplifica demasiado la realidad. No todas las personas parten del mismo lugar ni tienen las mismas oportunidades. El contexto social, económico y familiar influye mucho más de lo que estos discursos reconocen.
No es lo mismo estudiar con estabilidad que hacerlo en situaciones de dificultad. No es lo mismo tener apoyo que enfrentarse solo a los problemas. Sin embargo, cuando alguien no alcanza sus objetivos, muchas veces se le hace sentir que es por falta de esfuerzo, generando frustración y culpa.
Las redes sociales, como TikTok o Instagram, refuerzan esta idea mostrando historias de éxito sin contexto, donde parece que todo es posible si uno se esfuerza lo suficiente.
Desde la educación social, es importante cuestionar este tipo de mensajes. Educar no debería ser solo exigir, sino también comprender las realidades de cada persona y acompañar sus procesos.
La motivación es necesaria, pero debe ser realista y consciente. No se trata solo de querer, sino también de poder.
Porque repetir que “todo depende de ti” no siempre ayuda. A veces, lo único que hace es ocultar las desigualdades que siguen existiendo.
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